Mensaje del Presidente del COHEP

En este mundo de marcados avances tecnológicos y de interdependencia económica y comercial, los empresarios requerimos de dos condiciones para hacer mérito a nuestra labor. La primera condición descansa plenamente en la pureza y avance de nuestro sistema democrático, en el contexto me refiero a la libertad empresarial, a la libre empresa que sólo puede ser garantizada por el imperio de la Ley y un ambiente sano para invertir y desplegar empresas. La segunda condición radica en la mente y en el corazón, es nuestra actitud empresarial, nuestra forma de querer hacer las cosas bien, inspirados en el desarrollo del individuo, la familia, el ciudadano, nuestras empresas y nuestro país. En este hermoso país vamos por el camino correcto. La tendencia humana dominante en el empresario del deseo de adquirir y poseer tiene menor fuerza. Hoy por hoy se ve reducida la ambición monetaria y se está abriendo paso a la tendencia de valor ascendente, los empresarios comparten, aportan y crean no sólo en lo empresarial. Este día nos hemos reunido para conmemorar la fecha de la libre empresa, luego que desde 1996 por decreto se designara el 6 de junio como el día de la libre empresa en Honduras. De manera que aún y cuando tengamos un día para recordar la libertad empresarial nuestra mayor tarea como empresarios es valorar también los otros 364 días del año viviendo en un país con democracia, libertad, igualdad y fraternidad. El principio de la libertad, en este caso de la libertad de mercado que constituye el mejor sistema de cooperación social con responsabilidad para lograr el bienestar común. La base fundamental del desarrollo sostenido y de la riqueza de las naciones es un orden jurídico estable que garantiza la propiedad y el funcionamiento de los mecanismos de mercado en un ambiente de competencia y libertad. Para lograrlo es favorable que haya simplificación administrativa, desregulación, eficiencia tributaria y eficiencia del tributo, comunicación entre los pilares productivos empresa privada y trabajadores y coordinación con el Gobierno. Todo que propicie un clima de libertad empresarial que permita crear riqueza, empleo e ingresos, asegurando las reglas del juego de los negocios y la estabilidad de los trabajadores. Con Estado de Derecho y libre empresa los empresarios tenemos lo nuestro para contribuir al desarrollo y al crecimiento, pero igualmente nuestras actividades en libertad deben responder a situaciones de responsabilidad. Los empresarios tenemos un compromiso de reconocer y hacer nuestra la responsabilidad con el medio ambiente y la sociedad en nuestro proceso productivo pues al producir en armonía, estamos siendo no sólo sostenibles sino también competitivos. Hay que estar claro en la relación que existe entre la gestión ambiental del Gobierno, el desempeño ambiental de las industrias y empresas y su competitividad. Hay que regularnos ambientalmente. En este tiempo es inconcebible que haya personas que piensen que la regulación ambiental afecta negativamente la competitividad de las empresas porque creen que al optar por sistemas de control de la contaminación se aumentan los costos fijos de producción. Ocurre todo lo contrario, las regulaciones y las instituciones ambientales favorecen la rentabilidad y la competitividad de las empresas cuando con sus regulaciones y mediante su gestión frente a las empresas, crean incentivos que inducen a la prevención de la contaminación mediante la reconversión de los procesos industriales y el uso eficiente de los recursos y la energía. Dado su costo, resulta necesario asegurarnos que las inversiones ambientales que hacen las empresas industriales generen beneficios adicionales. Esto por cuanto con frecuencia esos beneficios del medio ambiente son solo marginales frente a las grandes cargas contaminantes que genera la actividad doméstica en las ciudades, y frente a los cuales se hace, efectivamente, muy poco. Creemos que es apropiado como estrategia gubernamental incentivar el mejoramiento del desempeño ambiental y económico de las industrias, siendo positivo promover la inversión extranjera y las exportaciones hacia mercados con altas demandas en materia de calidad ambiental; diseñar regulaciones y políticas ambientales que reconozcan las realidades tecnológicas y económicas de los distintos sectores industriales y tipos de empresas, sean Micro, Pequeña, Medianas y Grandes. Para incentivar el mejoramiento de la gestión ambiental de las empresas, las autoridades deben fortalecer su capacidad de control, elevar su imagen frente al sector industrial, hacer pública la información sobre el desempeño sostenible de las empresas, y buscar la legitimidad de las regulaciones ambientales que se adopten con un serio balance entre la producción y la sostenibilidad del medio. Asimismo en todo aquello que vincula nuestra economía con el mundo el componente ambiental debe lograr su importancia, tal es el caso que buscando ampliar nuestra frontera comercial con Estados Unidos, hemos negociado en el CAFTA un capitulo de medio ambiente, un marco importante de normas ambientales, con una clara orientación central hacia el desarrollo sostenible. En el Consejo Hondureño de la Empresa Privada sabemos que la responsabilidad social de las empresas incluye un comportamiento social y medioambientalmente responsable de las corporaciones. Por lo tanto, el otro bastión es sin duda alguna el trabajador de la empresa, el que también, conciente, debidamente capacitado, firmemente educado y solidamente comprometido con el trabajo y el bienestar, se convierte en el motor productivo en paz con el medio ambiente y su comunidad. Es así que se requiere de todos. En este momento se necesitan alianzas para crear alternativas de acción y promover formas innovadoras para generar una Cultura de Responsabilidad Social y ambiental. Pero mientras tanto, a paso lento, pero seguro vamos por buen camino. MUCHAS GRACIAS QUE DIOS LES BENDIGA.....

|